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Consejos para el cuidado de los pies en personas con Alzheimer

02/01/2020 · Podología

Alzheimer y salud podológica

Las enfermedades neurodegenerativas representan la tercera causa de discapacidad a nivel mundial. El Alzheimer se caracteriza por una pérdida progresiva de neuronas, ya que se genera atrofia a nivel cerebral y, en consecuencia, se pierden condiciones de salud a nivel físico y mental. Y, todo ello afecta al cuidado y la salud de los pies.

Los pies son una estructura que soporta la cuarta parte de los huesos del cuerpo humano y requiere de un mantenimiento continuo. Su estado influye en muchas enfermedades. Con pequeños hábitos de higiene, y con un control periódico del podólogo, se podrían reducir muchos problemas.

Según un reciente estudio realizado por la Universidad de A Coruña, la enfermedad de Alzheimer muestra una marcada presencia de cambios fisiológicos y el inicio o el agravamiento de enfermedades subyacentes, como la fragilidad física en diversas regiones anatómicas. Se cree que esta enfermedad tiene un efecto particularmente dañino en la salud del pie. De hecho, de este estudio se desprende que el 89,04% de los casos de las personas con Alzheimer sufre de problemas en sus pies, y casi el 70% utiliza un calzado inadecuado.

Consejos para el cuidado de los pies en pacientes con Alzheimer

  • Corte recto de las uñas del pie. Evitando esquinas que favorezcan que la uña se acabe clavando en la carne. 
  • Hidratación de los pies. Lo ideal es hidratar los pies cada noche, antes de dormir aplicando un masaje. Una crema que lleve urea en una concentración entre el 10 y el 20% ayudará a tener la piel más elástica y disminuirá por lo tanto el riesgo de lesión.
  • No usar nunca callicidas para el tratamiento de durezas o callosidades, ya que pueden generar una quemadura que puede complicarse.
  • Acudir al podólogo periódicamente y especialmente si presenta cualquier tipo de anomalía en la piel o uñas (callosidades, uñas engrosadas, uñas encarnadas, etc)
  • Después del baño con agua templada, secar minuciosamente el pie, sobre todo en la zona entre los dedos y debajo de los mismos, ya que el mantenimiento de la humedad favorecerá la aparición de hongos, papilomas, etc.
  • En caso de presentar signos de inestabilidad (como caídas frecuentes) realizar un estudio biomecánico de la pisada para valorar la posibilidad de mejorar el apoyo mediante unas plantillas personalizadas.
  • Usar un calzado de horma suficientemente ancha para evitar las rozaduras sobre todo en la zona de los dedos. El calzado debe de tener una suela anti deslizante y cuyo tacón no sea mayor a 2-3 cm. En estados avanzados de la enfermedad, es que el cuidador examine el interior del zapato antes de que lo use el paciente ya que cualquier pequeño elemento (piedra, grano de arroz, etc.) podría generar una úlcera en el pie debido a la pérdida de sensibilidad y a la dificultad para expresarse con claridad.

Desde la Unidad de Podología de Clínica Teknos, en Ourense, insistimos en que el cuidado de los repercute notablemente en la calidad de vida de las personas mayores y, también, en los pacientes con Alzheimer. 

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